Las enfermeras de Ceuta piden la declaración del estado de alarma ante un colapso sanitario sin precedentes
El Colegio de Enfermería de Ceuta ha analizado el último balance sanitario de la ciudad que arroja cifras de una actividad asistencial extrema. El colectivo hace frente a 200 asistencias diarias con picos de más de 1.600 intervenciones.Una carga de trabajo que deja a las enfermeras ceutíes exhaustas, sin recursos y al límite. Por su parte, el Consejo General de Enfermería (CGE) apoya a las compañeras ceutíes y exige al Gobierno una intervención y refuerzos urgentes.
- A la saturación de los recursos públicos le sigue una profunda preocupación por el estado de salud de la población atendida, que deja ya brotes de enfermedades ligadas al hacinamiento y la falta de higiene, como son 200 casos de gastroenteritis aguda, 20 de sarna, 21 de impétigo, 4 de tuberculosis, sin contar con los casos de los asentamientos de playas como El Trampolín o las naves del Tarajal, donde el seguimiento es más complejo.
- “Las enfermeras nos encontramos exhaustas tanto física como psicológicamente, enfrentando un desgaste emocional profundo al ser el principal apoyo de personas que se encuentran en condiciones que no corresponden a las de un país desarrollado. Hemos sufrido una vulneración de la integridad territorial y ante la gravedad de los hechos proponemos que se declare el estado de alarma en la ciudad. Denunciamos así que no existen medios suficientes para abordar la crisis actual”, denuncia Rosa Fuentes, presidenta del Colegio de Enfermería de Ceuta.
Madrid, 19 de agosto de 2026.- Desde hace 20 días Ceuta se encuentra sumida en una crisis migratoria sin precedentes. El pasado 30 de julio cerca de 80.000 migrantes procedentes de Marruecos consiguieron traspasar la frontera por mar y llegaron a una ciudad que cuenta con casi 84.000 habitantes censados provocando una saturación de recursos públicos masiva y una extrema presión asistencial. Una verdadera vulneración de la integridad territorial que obligó a todo el sistema sanitario a trabajar a destajo y que ya está dejando consecuencias irreversibles en los profesionales.
En este contexto, el Colegio de Enfermería de Ceuta ha analizado el último balance sanitario de la ciudad que arroja cifras de una actividad asistencial extrema. El colectivo hace frente a 200 asistencias diarias con picos de más de 1.600 intervenciones, asumiendo una carga asistencial de entre 14 y 16 pacientes por enfermera, y turnos de trabajo que exceden hasta en cuatro horas la jornada prevista. Una carga de trabajo que deja a las enfermeras ceutíes exhaustas, sin recursos y al límite. Y quienes urgen la declaración del estado de alarma ante un colapso sanitario sin precedentes.
“Las enfermeras nos encontramos exhaustas tanto física como psicológicamente, enfrentando un desgaste emocional profundo al ser el principal apoyo de personas que se encuentran en condiciones que no corresponden a las de un país desarrollado. Hemos sufrido una vulneración de la integridad territorial y ante la gravedad de los hechos proponemos que se declare el estado de alarma en todo el territorio. Denunciamos así que no existen medios suficientes para abordar la crisis actual”, denuncia Rosa Fuentes, presidenta del Colegio de Enfermería de Ceuta.
Por su parte, el Consejo General de Enfermería (CGE) muestra su total apoyo a las compañeras ceutíes y exige al Gobierno una intervención y refuerzos urgentes. “Pedimos que se establezca un mando único en Ceuta que lidere estas operaciones y que se destinen los medios y las previsiones que esta emergencia territorial requiere. No es momento de desviar responsabilidades ni de enmascarar cifras. Las enfermeras se encuentran en una situación de vulnerabilidad, fatiga extrema y estrés prolongado por esta situación, que sumado a la pésima gestión de los contratos estivales está llevando a la profesión a la quiebra asistencial en Ceuta. Las enfermeras se merecen trabajar con dignidad y seguridad”, afirma Florentino Pérez Raya, presidente del CGE.

Riesgo de brotes
A la saturación de los recursos públicos le sigue una profunda preocupación por el estado de salud de la población atendida, que deja ya brotes de enfermedades ligadas al hacinamiento y la falta de higiene. Destacan aproximadamente 200 casos de gastroenteritis aguda, 20 casos de sarna, además de un brote de 30 casos detectados entre militares, 21 casos de impétigo y 4 de tuberculosis, sin contar con los casos producidos en los asentamientos de playas como El Trampolín o las naves del Tarajal, donde el seguimiento es mucho más complejo.
Falta de previsión
Otra de las denuncias de las enfermeras ceutíes es la falta de disponibilidad de recursos y el impacto que ello está provocando en los propios profesionales. “La ausencia de medios ha obligado a las enfermeras, en los primeros días en que las asistencias fueron de 1.149 en 24 horas, a tener que alargar sus jornadas. En Atención Primaria están trabajando hasta las 21 horas cuando su jornada termina a las 17 horas, y están trabajando sábados y domingos, en Urgencias han habilitado una zona para los migrantes en la que ha estado una enfermera atendiendo un volumen de entre 14-16 pacientes. Esta situación representa un déjà vu para el colectivo, ya que cada verano la bolsa de trabajo se agota debido a una pésima gestión de los contratos estivales por parte del INGESA, lo que provoca que los enfermeros emigren a otros servicios de salud que ofrecen mayor estabilidad. Esta falta de previsión y el hecho de trabajar permanentemente con plantillas ajustadas debilita de forma crítica la seguridad del paciente, ya que la fatiga extrema y el estrés prolongado multiplican los errores humanos que pueden derivar en fallos de dosificación de fármacos o en traspasos de turnos caóticos donde se pierde información vital del paciente”, sigue la presidenta de las enfermeras de Ceuta.
Racionamiento y miedo en las calles
Las enfermeras de Ceuta exigen la vuelta a la normalidad de su ciudad, que ya hace frente a pérdidas incalculables y que se encuentra sumida en el miedo, y aseguran sentirse abandonadas por parte de las administraciones.
“Los ceutíes quieren poder disfrutar de nuestra playa, salir sin miedo a la calle o ir a comprar sin colas de racionamiento o falta de productos de primera necesidad. Se está planteando retrasar incluso el comienzo de los colegios porque en la actualidad se encuentran asaltados. Por otro lado, la situación de los migrantes no es la que corresponde a un país desarrollado. Están hacinados y sin servicios de higiene mínimos. Incluso en uno de los colegios de la ciudad se ha puesto en marcha un programa de realojo de mujeres y niñas que se encuentran en la calle”, puntualiza.
Así, la petición de las enfermeras de Ceuta es clara: declarar el estado de alarma. “Hemos sufrido una invasión y una vulneración de la integridad territorial, confirmado por el mismo presidente del Gobierno y podemos volver a sufrirlo en cualquier momento porque nuestra frontera sigue siendo muy vulnerable. Esta demanda se sustenta en el Artículo 4 de la Ley Orgánica que regula los estados de alarma, excepción y sitio, ya que se cumplen los supuestos de catástrofes, calamidades o desgracias públicas, crisis sanitarias, paralización de los servicios públicos esenciales para la comunidad y situaciones de desabastecimiento de productos de primera necesidad. Esta es la situación real a la que se enfrentan las enfermeras y toda la población ceutí. Queremos que nuestra ciudad recupere la normalidad, no podemos convivir en esta situación ni un minuto más”, concluye la presidenta de las enfermeras de Ceuta.
La atención hospitalaria en Ceuta ha descendido en torno a 300-400 asistencias al día y en Atención Primaria alrededor de 70-100 al día, pero estas profesionales aseguran que las asistencias en los asentamientos siguen siendo muy elevadas y la escasez de enfermeras hace que las ONGs estén pidiendo voluntarios urgentemente, ya que están haciendo frente a cerca de 200 asistencias diarias.
Pie de foto: La presidenta del Colegio de Enfermería de Ceuta, Rosa Fuentes, en primera línea asistencial en la crisis migratoria de Ceuta.
Fuente: Médicos del Mundo.






