«Humanizar los cuidados es tan importante como garantizar la seguridad clínica»
Lola Ojeda, enfermera del Hospital Universitario Poniente y responsable del proyecto ‘ERCA Acompaña’, galardonado con el Premio Íñigo Álvarez de Toledo de Investigación en Enfermería de Nefrología
El reconocimiento distingue un modelo que acompaña a los pacientes renales en uno de los momentos más difíciles de su enfermedad y reivindica el papel de la investigación enfermera para transformar los cuidados
Recibir un premio siempre supone una satisfacción, pero cuando ese reconocimiento avala una forma diferente de cuidar, adquiere un significado especial. Lola Ojeda lleva más de dos décadas dedicada a la enfermería nefrológica convencida de que la excelencia asistencial solo es posible cuando el rigor científico camina de la mano de la cercanía humana. Gracias a esa filosofía nació ERCA Acompaña, un proyecto desarrollado en el Hospital Universitario Poniente que ha demostrado que un pequeño gesto puede cambiar por completo la experiencia de un paciente que inicia diálisis. Tras recibir el Premio Íñigo Álvarez de Toledo de Investigación en Enfermería de Nefrología, comparte con el Colegio Oficial de Enfermería de Almería la emoción del reconocimiento y reflexiona sobre el presente y el futuro de la profesión.
Imágenes cedidas por la Casa de S. M. El rey





¿Qué significa recibir este premio?
Es un orgullo enorme porque supone el mayor reconocimiento que puede recibir una enfermera nefrológica en nuestro país. Pero, sobre todo, es un premio para todo el equipo de «ERCA Acompaña» y para una forma de entender los cuidados: demostrar que la investigación y la humanización mejoran la vida de los pacientes.
El reconocimiento llegó en un acto presidido por la Reina Doña Sofía. ¿Cómo fue vivir ese momento?
Fue una experiencia muy emocionante y cargada de significado. Recibir el premio en la Real Academia Nacional de Medicina y de manos de la Reina Doña Sofía supuso una validación del trabajo que realizamos cada día. Sentí que ese reconocimiento no era solo para mí, sino para todo un equipo que cree que la enfermería puede transformar la atención sanitaria desde la ciencia y la cercanía.
¿En qué consiste exactamente el proyecto ‘ERCA Acompaña’ y qué necesidad detectasteis para ponerlo en marcha?
Detectamos que el inicio de la hemodiálisis era un momento de enorme vulnerabilidad para los pacientes. «ERCA Acompaña» nació para que esa transición no se viviera con miedo y soledad, sino con apoyo, seguridad y confianza.
Desde la consulta de Enfermería acompañamos al paciente durante sus primeros días, resolvemos sus dudas, facilitamos la coordinación entre profesionales y hacemos que tanto él como su familia se sientan arropados en un momento decisivo.
El proyecto une investigación y humanización. ¿Cómo se traduce esa humanización en el día a día con las personas que padecen enfermedad renal crónica avanzada?
La humanización se traduce en acciones concretas. Significa acompañar al paciente desde el primer momento, dedicar tiempo a escucharle, garantizar una atención continuada y coordinar de forma segura el paso entre unidades.
También implica integrar a la familia, ofrecer información clara y demostrar que la seguridad clínica y el trato humano forman parte del mismo cuidado.
¿Qué papel desempeña la enfermería en el acompañamiento de estos pacientes y de sus familias durante todo el proceso?
La enfermera es la figura de referencia durante todo el proceso. No solo proporciona cuidados técnicos, sino que acompaña, educa, escucha y ayuda a gestionar los miedos que aparecen durante la enfermedad.
Ese vínculo de confianza permite que el paciente y su familia afronten el tratamiento con mayor seguridad y participen activamente en sus cuidados.
¿Qué resultados habéis observado desde que comenzó el proyecto y qué os dicen los propios pacientes sobre esta iniciativa?
Los resultados han sido muy positivos. Todos los pacientes participantes manifestaron una satisfacción máxima y aseguraron sentirse más tranquilos y seguros durante su primera sesión de diálisis.
Además, el proyecto ha permitido mantener un cumplimiento total de los protocolos de seguridad sin registrar incidencias, demostrando que humanizar también mejora la calidad asistencial. Los pacientes destacan especialmente la profesionalidad, la cercanía y el apoyo emocional recibido.
Este premio pone en valor la investigación enfermera. ¿Crees que las enfermeras tienen hoy suficiente apoyo y reconocimiento para investigar e innovar?
Se ha avanzado, pero todavía queda mucho camino. Existe talento y compromiso, pero hacen falta más recursos, tiempo y apoyo institucional para que la investigación deje de depender del esfuerzo personal y se convierta en una parte estructural del trabajo enfermero.
También es fundamental seguir impulsando la Enfermería de Práctica Avanzada y reconocer el papel investigador de la profesión.
En las últimas semanas se ha vuelto a hablar de la falta de enfermeras y de las ratios en España. ¿Cómo se vive esta realidad desde un hospital como el de Poniente?
La falta de enfermeras preocupa especialmente en un área tan especializada como la Nefrología. No solo necesitamos más profesionales, sino también una formación específica que garantice la calidad y la seguridad de unos cuidados cada vez más complejos.
¿Es posible ofrecer una atención verdaderamente humanizada cuando las plantillas son insuficientes y la presión asistencial es tan alta?
Es muy difícil. Humanizar requiere tiempo para escuchar, acompañar y atender a cada persona como necesita. Cuando las plantillas son insuficientes y aumenta la presión asistencial, ese tiempo disminuye y resulta más complicado mantener el modelo de cuidados que defendemos.
¿Qué medidas consideras prioritarias para mejorar la situación de la profesión enfermera y garantizar unos cuidados de calidad?
Es prioritario avanzar hacia la creación de la especialidad de Enfermería Nefrológica y consolidar la figura de la Enfermería de Práctica Avanzada. Los pacientes renales presentan una elevada complejidad y necesitan profesionales altamente cualificados para garantizar una atención excelente y segura.
¿Qué le dirías a quienes están empezando ahora la carrera de Enfermería o acaban de incorporarse a la profesión?
Les diría que nunca pierdan la curiosidad, la empatía y las ganas de seguir aprendiendo. La enfermería exige formación continua, investigación y especialización, pero también una enorme capacidad para acompañar a las personas en los momentos más difíciles de su vida. Esa combinación de ciencia y humanidad es lo que hace única a nuestra profesión.
Después de este reconocimiento, ¿cuáles son los próximos retos de ‘ERCA Acompaña’ y qué mensaje te gustaría trasladar a la sociedad sobre el valor de la enfermería?
Nuestro principal reto es consolidar este modelo y conseguir que pueda implantarse en otros hospitales para que todos los pacientes renales disfruten de una transición asistencial segura y humanizada.
A la sociedad le diría que la enfermería es una disciplina científica capaz de investigar, innovar y liderar cambios que mejoran la salud de las personas. Confiar en la enfermería es apostar por un sistema sanitario más seguro, más eficiente y más humano.
Para terminar, ¿a quién dedicas este reconocimiento?
Lo dedico, en primer lugar, a todos los pacientes renales, porque son el corazón de ‘ERCA Acompaña’ y la razón por la que este proyecto existe.
También quiero agradecer a todos mis compañeros de la Unidad de ERCA del Hospital Universitario Poniente, a la Comisión de Humanización, a la Unidad de Investigación, a la Fundación Renal Española y, muy especialmente, a mi familia, por su apoyo constante. Este premio pertenece a todas las personas que han hecho posible este camino.






