La mayoría de casos que existen de cáncer de piel pueden prevenirse. Las quemaduras solares son causadas por una exposición excesiva a los rayos ultravioleta, o UV, y en principio pueden parecer una simple irritación. Sin embargo, la realidad es que causan daños que duran toda la vida, pues la piel tiene “memoria”. Por esta razón, el Colegio Oficial de Enfermería de Almería ofrece una serie de recomendaciones sobre cómo actuar ante una quemadura solar y cómo ayudar a prevenirlas, para minimizar las posibles secuelas.
Los más vulnerables ante esta situación son los niños menores de 12 años así como los ancianos. En el caso de bebés de menos de seis meses su exposición al sol está totalmente contraindicada. Una ampolla ocasionada por una quemadura solar en la infancia o adolescencia aumenta doblemente el riesgo y las posibilidades de desarrollar un melanoma más adelante. Al mismo tiempo, una persona también duplica el riesgo de melanoma si ha tenido cinco o más quemaduras solares a lo largo de su vida.
Tal y como destaca María del Mar García, presidenta del COE Almería, “las quemaduras solares dejan secuelas a largo plazo facilitando la aparición de cáncer de piel en la edad adulta”, y añade que “también se pueden observar los síntomas del envejecimiento temprano de las células”. Igualmente, el melanoma se asocia a exposiciones intermitentes y muy intensas, por lo tanto, se debe tener precaución en todo momento ya que cualquier lesión puede ser grave para la salud.






